Pensemos en cosas positivas

Me tomó casi 30 años poder estar en paz con mi físico, diría que con mi persona también, pero para eso aún falta... Pero retomemos, 30 años o 27 (porque no recuerdo los primeros 3 o 4) para poder estar bien con mi físico, el poder hacer las pases con este cuerpo que tengo, el poder aceptarlo y al fin no sentirme incomoda cuando me veo frente a un espejo. En no pensar que algo me hace falta, que si fuera más "caderuda", más "piernuda y no con estos popotitos que me cargo, y este cuerpo delgado en general. En poder aceptar mis pechos y no querer cambiarlos y sin pensar en el bisturí, en dejar de pensar "¿por qué mis pecho son tan pequeños?". El decirme a mí misma: "es que a los hombres les gustan las mujeres con pechos grandes y trasero más marcado". Porque toda mi vida escuché esa clase de comentarios que me decían: "es que eres muy flaquita" "estás muy bonita pero muy flaquita". Comentarios que también escuché de hombres decir: "ay es que mira qué flaca" "no tienes trasero". Comentarios que se plasmaron en mi pensar, que me hicieron cuestionarme el porqué nací así y no con otros atributos. De querer cambiarme o modificarme con más maquillaje, más relleno, cuando solo era una niña de 14 años que no entendía porque debía hacer eso o porqué tenía que estar tan al pendiente de lo que otros juzgaban. Que yo solo quería tener un físico "mejor" para que otros hombres me aceptaran o quisieran. Es ahora que me doy cuenta, que a final de cuentas sus opiniones a mí no me afectan, lo único que yo anhelaba era poder aceptarme a mí, poder aceptar este cuerpo, este recipiente que es hogar de mi alma y mente. Porque ahora me doy cuenta que cuando me veo en un espejo, estoy bien, no necesito modificarme, me gusta lo que veo al frente y aprendí a hacer las pases con este recipiente que solo es pasajero, y que gracias a el, mis pensamientos se hacen realidad y se escuchan en voz alta, gracias a el puedo caminar, comer, escuchar, disfrutar de todo y vislumbrar todo lo apolíneo y hermoso que tiene este mundo. Si bien, aún hay días que no me gusta lo que veo frente al espejo, que no me gusta mi cara porque veo el paso del tiempo sobre ella, que aún quisiera cambiar este físico un poco, esos días ya son menos, se reducieron.

Solo me tomó casi 30 años, que parecen eternos, que parecen muchos, pero que nunca creí posible llegar a ese punto de equilibrio entre la aquiescencia y tranquilidad. Y es preciso reflexionar, en la serenidad que todo esto me da. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Zum Geburtstag viel Glück!

Un mensaje.

Aberrante