Qué desesperante, qué aberrante... Sentir que desperdicié todo este tiempo, que no hice nada, que simplemente estuve dormida durante muchos años. Dormida ante muchos pensamientos que se cruzaban por mi mente, dormida por el temor de alzar mi voz o de pensar que no valgo la pena. Dormida por el miedo de poder fallar, algo que me atrofiaba y no me permitía avanzar, no me permitía explorar, conocerme más. Dormida porque olvidé todas esas cosas que disfrutaba en la infancia, dormida porque olvidé mis gustos, mis preferencias, mi propia voz, mi propia decisión. Simplemente dormida ante mi propio temor e indecisión. De pensar que pasaría algo más si no complacía a los demás, que hasta olvidé complacerme a mí. Me olvidé a mí, me dejé a mí. Y eso me parece una aberración, me frustra, me enoja, me pone a pensar en el "hubiera", pero más que enojada con el exterior, enojada con mi interior. Ojalá un día pueda pedirme perdón. OJALÁ HUBIERA DESPERTADO ANTES... Pero qué algarabía que h...
Comentarios
Publicar un comentario